El arte ecuestre en el Marruecos sahariano es una pasión transmitida de generación en generación. Los niños inician en el mundo del caballo barbo desde una temprana edad. Esta montura, particular, ha demostrado su adaptación a los territorios saharianos.
El Marruecos sahariano era la tierra donde se encontraban las mejores muestras de esa especia muy apreciada en el mundo moro. Los emires del Adrar, por ejemplo, las consideraban como acompañantes de honor, símbolo de prestigio y de orgullo.

El Barbo

El caballo barbo es famoso por su grupa baja, su cola caída y sus patas muy duras. Es calificado como caballo del desierto, por su gran resistencia.

La tburida

La tburida cristaliza la tradición ecuestre del Marruecos Sahariano. Es, a la vez, una prueba de manejabilidad y de enderezamiento. Para el jinete, es una demostración de su capacidad coordinación y precisión. Los jinetes, al galope, y a la señal del naddah, deben orientar sus fusiles cargados y tirar hacia el suelo.