Especificidades

El sabe-hacer del nomadismo beidán se manifiesta en su artesanía rica y diversificada que alea el trabajo de madera con cuero y metales. Los artesanos (m’almin) son los guardianes de esta tradición que transmiten desde siglos un potencial inagotable de motivos, de decoración, de tintes y de combinaciones. Todo un capital de técnicas que marcan la especificidad de este patrimonio.
Esta artesanía está íntimamente ligada a la vida en el desierto. A este espacio, se la atribuye la confección de todos los objetos necesarios para la vida de pastoreo: el mobiliario de la tienda, arreo de camellos, instrumentos del ordeño, del esquileo, bolsos de viaje, baúles, candados, pitilleras y pipas, utensilios para la diversión (sig, dama), juguetes de niños…
Las artesanas moras saben repartir las tareas, y su especialidad profesional es muy particular. Si el trabajo de la madera y del metal es atribuido a los hombres, el del cuero es exclusivo de las mujeres artesanas (m’almat). Gracias a la habilidad y a la fineza que han heredado de sus antepasados, eligen minuciosamente la piel, la curten y la trabajan. Saben elegir, en medio del desierto, las plantas pertinentes para cada operación e identifican las hojas y las matas que dan el color rojo, verde o amarillo.
De sus expertas manos, sale toda una gama de fundas, de bolsos y de cojines de diferentes tamaños. Se trabajan con esmero, se adornan y se decoran con una infinidad de colores, de motivos y de símbolos. Su potencial imaginativo es inagotable. Del floral al animal, una mezcla de cifras y de letras, el grafismo es de un refinamiento excepcional. Cada objeto, que puede aparecer idéntico, se distingue en algún detalle de los demás. Es, a la vez, imaginación, arte y saber-hacer.

El cuero

Los metales y la madera