Rasgos de belleza mora

Según los rasgos de belleza tradicional del mundo beidán, las curvas son sinónimo de feminidad. La belleza corpulenta de las mujeres debe mucho a la operación del bluh. Durante los años de abundancia, en los campamentos, las muchachas siguen un intenso régimen alimenticio: deben beber grandes cantidades de leche de camellas. Esta cura (sonda) obedece a un ritual preciso cuyo secreto conservan las mujeres moras y lo transmiten de generación en generación.

El drapeado femenino

La melhfa es la vestimenta de la mujer mora. Este drapeado ha venido evolucionando, desde la nila (índigo) original, llegando a las telas sedosas y tornasoladas de nuestros días.
Para cada ocasión su melhfa. Le negcha es el enagua que se pone debajo de la melhfa y le da cuerpo. Se puede entrever a través de la melhfa cuando la bidaniya está en pleno movimiento.

La bidaniya, experta en el arte de los hermosos drapeados, sabe envolverse en ese velo, de armoniosos pliegues, a la manera del himatión griego y del sari indio. En su primera vuelta, el velo parte del hombro izquierdo y cubre la espalda, luego el pecho pasando por debajo de los brazos.
Hoy en día, la melhfa, testimonia de un excelente arte de vestimenta del Marruecos sahariano, sabe sorprender con sus deslumbrantes colores y motivos; sabe fusionar la fineza del drapeado y la transparencia. Sabe también hacerse un tejido lujoso y de marca a veces.

Der’a, la vestimenta masculina

El traje tradicional moro masculino se compone, a su vez, de cuatro piezas esenciales: una larga ropa flotante, der’a, el pantalón serwal, el turbante hawli, y las sandalias ligeras, n’aïl. La ropa, der’a, es una larga camisa hecha de tres trozos de percal juntados por largas costuras dobladas y plegadas en los hombros.

Joyas y adornos