La jayma beidán, una jayma singular

La vivienda del nómada lo acompaña durante todos sus infinitos periplos. La tienda negra del Sáhara se monta y se desmonta según las paradas que marcan los itinerarios nómadas. Es, como lo afirma Duvignaud, « la anti casa ».
La jayma, tienda negra beidán, se diferencia, en el Reino de Marruecos, de la jayma negra con barra de tejado del Atlas Medio, y difiere también de las demás jaymas negras de nómadas del mundo árabe. Su estructura piramidal se caracteriza por el triángulo formado por las rkayz (palancas de medio) que tienden el toldo dándole la forma específica de la jayma mora. El color de la jayma cambia, a veces, por el color beige leonado cuando domina más el pelo del dromedario que él de las cabras en la confección de las flijs (bandas de tejido que forman el toldo).

El tejido: una tradición festiva

Después del esquileo anual del ganado por los pastores, el pelo se limpia por las mujeres que le quitan las espinas y los palillos: Tcha’chi’. El hilado transforma, entonces, el abundante pelo flexible enrollado bajo forma de pelotas: Takbab. El oficio del tejido interviene aquí para concretizar el saber-hacer ancestral de las mujeres del Marruecos sahariano, que se reúnen regularmente en asambleas festivas para confeccionar los flijs.
El flij es una unidad de tejido que forma parte de la composición del toldo de la Jayma.

¿La jayma? ¡Las jaymas!

En el frig, la jayma es plural: es el uso que la define su función y le da un nombre.
• Jayma de al’ar es la reservada a la acogida y a la recepción de invitados ;
• Jayma de er-reg es la reservada para la noche del matrimonio ;
• Jayma de at-taleb, alberga las largas sesiones de aprendizaje de los preceptos del islam ;
• La Jayma del m’alam (maestro), es donde este último aplica su talento de artesano.

Jayma del  m’alem

Jayma de -at-taleb

Representación de un hábitat

En el imaginario beidán, la jayma representa, por supuesto, el hogar y el medio de vida. Constituye la unidad elemental de la estructura social, razón por la cual la Jayma se convierte en metáfora de la familia y lleva su nombre.
La implantación de la jayma no se hace de forma arbitraria, sino que obedece a normas sociales transmitidas de generación en generación: hay que velar a que su orientación sea hacia el sur o el suroeste, dirección sagrada según una representación típica de la rosa de los vientos mora, el astrolabio del nómada.