Fitoterapia  ancestral

La medicina tradicional beidana es un conjunto de conocimientos, de técnicas y de saber-hacer, transmitidos de generación en generación. Es un amplio repertorio de procedimientos curativos inspirados del contacto de los nómadas con el territorio sahariano.

Los nómadas confían en las plantas que encuentran en su largo itinerario de trashumancia. Saben distinguir las virtudes medicinales de cada mata de hierba y de cada arbusto. Para cada enfermedad que alcanza al hombre o al ganado tienen las respuestas pertinentes.

El nómada distingue perfectamente las ventajas de una planta fresca y las cualidades de la seca. Incluso las raíces de ciertas plantas vienen a enriquecer la farmacopea del Marruecos sahariano. Este impresionante saber-hacer se refleja también en la capacidad de los nómadas beidanos en componer mezclas fusionando diversas hierbas para aumentar sus efectos terapéuticos. 

Croquis de algunas plantas medicinales del Marruecos sahariano

El Talh

Talh : Acacia blanca o falso gomero (Acacia Raddiana)

Aunque es originario de África tropical, la Acacia es, probablemente, el árbol más común del Marruecos sahariano. Lo encontramos sobre todo en las laderas de los ueds. Es un árbol de uso múltiple: es una especie pastoral, su madera se utiliza para la calefacción y en la carpintería. Con la madera de las raíces, los nómadas fabrican sus flautas. El carbón de acacia servía para producir tintas. Sus frutos, largas vainas parecidas a las judías, se dan como alimento a los corneros y los dromedarios: son muy nutritivos cuando están maduras (de enero a abril según las regiones).

La acacia raddiana, árbol providencia para el ganado

El fruto de la acacia



La acacia es conocida por la extracción de la goma y por su uso medicinal.

En la medicina tradicional, la acacia es considerada como cicatrizante de heridas. De sus hojas machacadas, se hacen pastas supurativas, frecuentemente utilizadas para curar heridas que pueden producirse a la hora de perforar las orejas de las chicas.

Se utiliza el polvo de la acacia raddiana como excitante gástrico para los consumidores de carne, para el tratamiento de la rubéola, para “curtir” los intestinos, para el tratamiento de pólipos…
 

Hay tres especies de la acacia que han existido de forma espontánea en el Marruecos sahariano: la acacia gomífera, la acacia raddiana y la acacia ehrenbergiana. La acacia gomífera o “gomero de Marruecos” es un árbol endémico del sur de Marruecos. La acacia raddiana y la acacia hrenbergiana se parecen morfológicamente, pero las poblaciones ribereñas las distinguen fácilmente, a cada una se la da un nombre propio vernáculo, talh el horr para la primera y tahlat o tamat para la segunda.

‘Elk : Goma

La goma utilizada para la envoltura de numerosos productos farmacéuticos occidentales, tiene asimismo un lugar interesante en la medicina tradicional mora. Su función consiste en dilatar los tejidos. Para curar enfermedades biliares, se recomienda tomar lavativas preparadas con agua ligeramente endulzada y una fusión de té y goma.

Otras plantas

Mkhenze : Cleome arábica

Planta que huele mal, de donde su nombre: fétida. Provoca trastornos nerviosos para los camellos cuando la consumen en grandes cantidades. Posee propiedades sudoríficas, emenagogas y abortivas. Se mezcla con una papilla de leche en cantidades proporcionales, según el resultado requerido.

Para curar la sarna del camello, se hierve la planta hasta conseguir una papilla gruesa y se aplica a las partes afectadas del cuerpo del animal.

Turja : falsa euforbia (Calotropis procera)

Se trata de una asclepiadea con hojas largas, de color verde oscuro de tamaño regular. Los animales la buscan cuando sus hojas están secas. Las hojas frescas se utilizan por las mujeres para hacer perdurar el tatuaje de la henna con que adornan los pies y las manos.

La medicina tradicional mora emplea el jugo lechoso de la falsa euforbia para curar la sarna y todas las heridas de dromedarios en general.