La tradición oral es el libro vivo del mundo beidán. En él todo está anotado, la historia de los nómadas, el pasado de los itinerarios de trashumancia, así como el conjunto de facetas de la vida en el desierto.

Proverbios y cuentos

Cuentos y fábulas

Los beidanes las llaman rwayat. Es una denominación pertinente, porque estas fábulas y cuentos deben mucho a la narración oral, ya que a los moros les encanta contar, durante las veladas nómadas en los campamentos, una infinidad de historias cortas.
Estos cuentos, verdaderos fragmentos literarios, nos reflejan la vida nómada a través de personajes fabulosos: hombres (chartat…), animales de la vida sahariana (camello, liebre, chacal, hiena…)

Mahdra

La enseñanza tradicional en el medio nómada adopta un método de aprendizaje basado en la centralidad de la memoria.  La influencia de la oralidad es preponderante para la transmisión de saberes. Los beidanes son famosos por su calidad de hufad, los que aprenden de memoria los textos de la religión, centenares de poemas y que restituye en cada conversación decenas de dichos.
Un proverbio moro recuerda que “el saber se adquiere de los eruditos y no de los libros”. La mahdra es, de por sí, una universidad del desierto. Es una escuela de la vida. Es la metáfora del pastoreo: desplazamiento y adaptación son las palabras oportunas para escribir esta institución peculiar. Privilegiando, a su vez, la preservación oral de la información (riwaya, muchafaha, sama’), la mahdra del Marruecos sahariano perpetúa la estancia en el desierto como exigencia científica muy antigua.

Corán – Ciencia religiosa

La jayma de et-taleb o la tienda escuela es indispensable para cada frig. Distinguida por su color blanco o beige, es el paso obligado donde los niños, desde su temprana edad, salmodian durante horas los versículos del Corán escritos en las alwah (tablas).